La eterna comparación

Desde pequeña he aprendido a ponerme un escudo ante muchas frases impertinentes. Algunas me llegaban a sabiendas de que llegarían. El contexto, la situación en la que estabas, la gente que en ese momento te rodeaba… Cualquier pista me ponía en alerta de esperar la bomba a cara descubierta. “La gorda es la pequeña”. “La otra es más delgada, ésta es más grande”. Otros mazazos los recibía de imprevisto. Son los que hoy aún duelen. Seguir leyendo “La eterna comparación”