Día 4.

Peso: el mismo que hace unos días. Faltan dos días para pesarme de nuevo.

Fuerzas: grandes.

Ejercicio: en nada estoy en el parque como Forrest Gump.

Motivo: “No hay nada de tu talla”.

Image15, 16 o 17 años. Plena adolescencia y baile de hormonas. Tus semejantes son tus amigas. Sueñas con llevar la falda que lleva Menganita y ponerte la camiseta anudada al cuello que llevaba Fulanita el fin de semana pasado. Houston hay un problema: tú cuerpo no entra en ninguno de esos ropajes. Te armas de valor y vas a la tienda donde la compraron aún a sabiendas de que puedes recibir por respuesta el No hay nada de tu talla por parte de una dependienta esquelética a la que le falta escupirte. Sin hacerle caso, optas por probarte la camiseta y, en el probador, ante la atenta mirada de la dependienta de Ya te lo dije, no era tu talla, te das cuenta que tú no puedes comprar en las mismas tiendas que tus amigas. Horror, depresión, asco. Leitmovit: no voy a comer en cuatro semanas. Pero nunca llegas a cumplirlo, menos mal, y optas por lo normal: madurar y ser consciente que no todos llevamos la misma ropa y no todos podemos comprar en los mismos sitios. Consecuencia: gracias diosito por tener este cuerpo y nunca portar un vestido ultra-choni de Blanco.

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4 comentarios en “Día 4.

  1. Monicuchi

    Amiga, en esos años de adolescencia más de una vez también escuché eso de ‘No hay nada para ti’ pero justo por lo contrario, por canija!!!Nunca llueven kilos a gusto de todos… Un beso enorme, me encanta tu blog!!!!

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