El KitKat de la inseguridad

El baño (1989), Fernando Botero.
El baño (1989), Fernando Botero.

Lo normal en mí no es lo último que he escrito. Post llenos de sexo y valentía. A la menda, la fuerza se le va por la boca. O por la mente, también. A menudo, vuelo y vuelo y me veo a lo Marujita Díaz: moviendo los ojos sin parar en circular y riéndome de la vida. Nada más lejos de la realidad. Mi mente de gorda casi siempre me juega una mala pasada y tengo periodos de KitKat obligados porque me recluyo en mi interior más maltratador. En este empeño por derribarlo, apareció Tinder pero, como casi todo en la vida, no es oro todo lo que reluce.

No lo es por mi culpa. No soy de las que piensas que los demás son los malos de la película. Aquí, en mi vida, la mala siempre soy yo. Si me peleo con alguien, por supuesto la culpa es mía. Si tengo un problema en el trabajo, por supuesto la culpa es mía. Si no le gusto al chico que tengo entre ceja y ceja, por supuesto la culpa es mía. Hace tiempo, una mujer sabia que a menudo está en mi vida me dijo que yo no daba la oportunidad de gustar. “Estás más pendiente de lo que el otro piensa de ti que de seducir. Si te preocupas de gustar, no gustarás jamás”. Lleva más razón que una madre andaluza, pero es difícil superar pensamientos negativos cuando te han acompañado desde que eras pequeña.

“Tú eres más gorda que tu hermana”. “No comas tanto que te pondrás más gorda”. “¡Qué grande eres!”. Todavía resuenan en mi mente estas frases que mucha gente impertinente me dijo en su día. Entonces, las escuchaba como quien oye llover pero es verdad que te va haciendo mella en la autoestima y al final te sientes muy herida. Pero bueno todo tiene un final, o eso espero. Desde hace un par de años, lucho contra estos pensamientos negativos con fuerza. Otra cosa no, pero la menda es muy aplicada en sus deberes y hubo quien me dijo: “Nena, tienes que salir del rincón en el que estás metida”. En ese empeño, apareció la posibilidad de tener una cita con un chico, de atreverme a quedar con alguien que no había conocido previamente, de saltar el miedo, de superar situaciones, para mí, imposibles. A día de hoy, he conseguido algunos retos pero sigo poniéndome nerviosa cada vez que quedo con un Tinderboy. ¿Por qué hago esto? “Porque eres una bendita inconsciente”, me respondió un día mi maiker. Sí, es verdad que lo soy, pero también soy esa chica consciente de mis defectos a la que de vez en cuando la inseguridad y los complejos la encarcelan en un KitKat sin app de ligoteos de por medio. En esas estoy ahora. En ese pensamiento de necesito parar, coger fuerzas y continuar.

 

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11 comentarios en “El KitKat de la inseguridad

  1. Lola

    Eres guapa, eres buena persona, bellisima persona diria yo, eres de las personas mas coherentes que conozco(egoistamente,para mi bien), generosa, amiga, trabajadora, en fin, por suerte,un ejemplito, esa fase de kitkat la tienes controlada!! Vaaaaamoooossss

  2. MeryChorry

    Me siento identificada. A medias. Muy valientes estos pensamientos… Reconocerlos (para una misma) y plasmarlos. Aunque, bueno, parar de Tinder es lógico, a veces es agotador tanta conversación insulsa y banal, yo creo. Jeje. Pero bueno… Esto es un poco lo de “sigue rascando a ver si toca premio”…

    1. Totalmente, MeryChorry. Es agotador a veces. No sólo por las conversaciones insulsas sino por el esfuerzo que haces continuamente por exponerte y salir de la zona de confort. Gracias por tu comentarios 😉

      1. MeryChorry

        En mi caso, me agota el tener que calcular cada frase, no sé si a ti te pasa igual. Es consecuencia, supongo, de lo que dices: exponerse… En plan, si digo esto pensará que soy tonta, si no digo lo otro que soy muy simple… En fin, que yo creo que algunos KitKat no vienen mal. Pero que no sean tanto por estar retraída, sino por estar más tranquila.
        Un placer comentar 🙂 y leerte 😉

      2. En mi caso intento analizar lo menos posible, pero es inevitable. Te entiendo perfectamente. Una vez que saltas al vacío, la inseguridad crece pero hay que derribarla!!! ánimo y a seguir con las tinderlifes. Te espero por aquí 😉

  3. Carmenchu

    Recluirse nos ayuda a tomar impulso y saltar más alto. Todas tenemos bucles y algunas, como tú y yo, tendemos a encerrarnos en nosotras mismas con cierta periodicidad a pensar y repensar sobre lo mismo. Así cogemos fuerzas. A mi me gusta la gente que duda, que avanza y retrocede, que de repente no tiene las cosas claras y vuelve al punto 0 porque eso significa pureza y fidelidad a una misma. Con tinder, sin tinder, con el nivel de autoestima que sea I love you tonia.

  4. Este último tiempo decidí quedarme en casa encerrada, leyendo, escribiendo, estudiando cosas que me interesan. Me agoté de las citas y de que mucha gente no sepa lo que busca y se fije en el exterior más que en el ser pensante.
    Me abrí hace días un blog para bajar de peso y conocer a través de otros blog estos escritos maravillosos y reales.
    Saludos!!!

  5. Pingback: Viajes de Tinder – Centímetros Saturados

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