Fat black friday

Españoles, he vuelto a la dieta.

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Sí. Después de mis vacaciones, mi viaje precioso y maravilloso a Myanmar y mis apocalipsis days (¿qué gorda no se toma el último día previo a la dieta como el fin del mundo?), he vuelto a cerrar el pico porque señoras, no nos engañemos, cuando el culo baja de grosor una se siente más feliz, más tarima flotante. Ya conseguí hace un año y medio bajar 15 kilos de mi P.M.A. (peso máximo autorizado) y desde entonces más o menos me mantengo pero no consigo bajar de la maldita cifra en la que me estoy. Entonces lo hice por mi cuenta pero ahora, viendo que no soy capaz de ponerme un bozal a mí misma, he decidido pasarme a la dieta guiada por un doctor para comprobar si así consigo llegar a la meta propuesta. ¡Lo conseguiré!

En la visita al gordólogo-matadero me dijo una frase que me llegó al hígado graso: “Si consigues llegar a este peso estarás buenorra”. Hello, it’s me? En ese momento no respondí porque ese tipo de comentarios me parecen absurdos y quienes lo hacen son más absurdos (entiéndase gilipollas) aún. No lo entiendo. ¿Se supone que no lo estoy? Perdone usted pero desde este altavoz escondido voceo que no lo hago por estar “buenorra” sino básicamente por salud y orden mental. Sí, señores. Me gusta tener mi alimentación controlada y encontrarme en mi peso por muchas razones: me duele menos la espalda, me siento más ágil y sobre todo me encanta cuando me enfundo unos pantalones y no me aprieta toda la chicha. Eso es felicidad.

Tanta como la que proporcionan las compras on line. Ains, qué felicidad más bonita ir de compras sin moverte de la silla y ahorrarte todas esas colas interminables y el agobio de la gente por entrar al probador. Yo por eso he usado mi #blackfriday para hacer unas compras que me hacían falta. Os dejo un par de adquisiones… A ver qué os parecen.

 

 

Adele, pómulos y música

Como gorda que soy me había prometido no escribir un post sobre la pérdida de peso de Adele. Sí. Ya sé que, como diría mi madre, no está bonito hablar sobre la gordura de una cantante, más que nada porque la noticia no es su peso sino su música. Pido perdón por esto que voy a hacer pero no me puedo resistir: madre mía pedazo de pómulos que se le ha quedado a la mujer. No he me podido resistir porque ha sido ver el vídeo de su próximo single y en el primer visionado -sí ya llevo como unos cinco- sólo me he podido fijar en sus facciones. Qué cara más bonita. Ya la tenía antes, es verdad, pero la veo tan sumamente guapa. ¿O será que amo su música?

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Portada del próximo disco de Adele. Instagram @adele

Adele es una artista que nunca le ha dado importancia a sus kilos de más. Y es normal. Más que nada porque su voz lo eclipsa todo. Con Someone like you (21) asomó la cabeza a la industria de la música y lo petó, con Rolling in the deep (21) confirmó su potencial y con este Hello (25) -os lo digo ya- lo va a petar. Señores y señoras cantantes del mundo mundial, no saquen más singles en estos próximos meses porque simplemente la sombra de Adele va a ser muy larga. Tanto como su belleza, que enamoraba antes y lo hace ahora también.

Sujetadores bonitos y sexys para tetonas

Confieso que nunca he sabido mi talla de sujetador española. Supongo que rondará la 100 ó 105, pero exacta no lo sé. La culpa la tiene, one more time, Reino Unido. Mi amada Inglaterra ideó la red de tiendas Marks and Spencer y en Sevilla, que es de donde soy, estuvo uno abierto durante muchos años. Aquello me pilló en plena eclosión de pechamen así que desde el principio conseguí meter mis sandías en un sujetador bonito y sexy. Sí. Es el sueño de toda mujer con tetas grandes. ¿Por qué las firmas de lencerías se empeñan en ofrecer sujetadores en color carne y con unos encajes de tu abuela para quienes pasamos de la 95? No lo entiendo. Que tengas mucho pecho es un putada más que nada para la espalda, para dormir boca abajo, para saltar en el gimnasio, para pasar entre dos personas cuando la fila es estrecha… Sin embargo, no es incompatible con lucir sexy bajo la ropa.

Ayer pensaba en todo esto mientras veía la nueva colección que la súpermega modelo Ashley Graham ha ideado para la casa canadiense Addition Elle. Niñas, vaya poderío luce en sus lolas con esos encajes, esos colores y esos diseños balconetis.

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Yo la verdad es que en cuestión de sujetadores sigo fiel a mi Marks And Spencer. Antes era en tienda física, ahora on line. La talla (una 38 D) la tengo cogida y jamás fallo. No le he puesto nunca los cuernos. Ya hablé en otro post de mi infidelidad en tema de bikinis pero de ropa interior nada. Ahí sigo fiel a mi tetamen inglés.