La vaca ríe

Los recuerdos se agolpan en mi cabeza. Esta mañana leía en varias redes sociales algunas cosas y me he visto a mí misma comiendo quesitos a escondidas. Todo por un concurso que está preparando Gomaespuma (nunca los he escuchado pero hay mucha gente que los sigue). Pues eso. La cosa es contar el mejor chiste de la historia y ganar. ¿El premio? Acudir con tres personas a la Gran Gala, que Juan Luis Cano, integrante de Gomaespuma, junto con la Vaca que ríe celebrará en el parque Warner.

Os dejo un vídeo donde podéis ver un poco más sobre el concurso. ¿Quién sabe? Igual a más de uno le interesa contar chistes… Aunque yo me quedo con un quesito con pan…

Cuando no todo vale

Dara-Lynn Weiss con su hija de siete años.

No todo está permitido. La revista Vogue, en su edición norteamericana, incluyó un artículo en su número de marzo que levantó las ampollas de toda la sociedad. En dicho escrito, la “amable” mamá, Dara-Lynn Weiss, contaba la dieta que imponía a su hija Bea de siete años, después de que el médico la diagnosticara como obesa por pesar 42 kilos, midiendo 1,32 cm.  Para ella, galante de la sociedad neoyorkina, eso no estaba permitido. Por eso, daba reflexiones como las siguientes para argumentar la disciplina alimentaria impuesta, caracterizada por privarla de la cena algunas noches a la semana.

“A veces, el snack de Bea, después del colegio, era un pedazo de pizza o un gyro (shawarma) (…) Otros días la obligaba a elegir entre una sopa de verduras baja en grasa o un huevo duro. De vez en cuando accedí a que comiera un pedazo de torta de café, sobre todo, porque yo quería comerme la mitad de él. Cuando ella tenía acceso a pastelitos en algún cumpleaños, yo alternaba frases como: ‘No comas eso, no es bueno para ti’, “ok, está bien, adelante. Pero solo uno’ y ‘Bea, tienes que dejar de comer ese tipo de basura. Estás engordando’, dependiendo de mi humor. Entonces, en secreto me comía dos pastelitos cuando ella no estaba mirando”.

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