Adele, pómulos y música

Como gorda que soy me había prometido no escribir un post sobre la pérdida de peso de Adele. Sí. Ya sé que, como diría mi madre, no está bonito hablar sobre la gordura de una cantante, más que nada porque la noticia no es su peso sino su música. Pido perdón por esto que voy a hacer pero no me puedo resistir: madre mía pedazo de pómulos que se le ha quedado a la mujer. No he me podido resistir porque ha sido ver el vídeo de su próximo single y en el primer visionado -sí ya llevo como unos cinco- sólo me he podido fijar en sus facciones. Qué cara más bonita. Ya la tenía antes, es verdad, pero la veo tan sumamente guapa. ¿O será que amo su música?

adele
Portada del próximo disco de Adele. Instagram @adele

Adele es una artista que nunca le ha dado importancia a sus kilos de más. Y es normal. Más que nada porque su voz lo eclipsa todo. Con Someone like you (21) asomó la cabeza a la industria de la música y lo petó, con Rolling in the deep (21) confirmó su potencial y con este Hello (25) -os lo digo ya- lo va a petar. Señores y señoras cantantes del mundo mundial, no saquen más singles en estos próximos meses porque simplemente la sombra de Adele va a ser muy larga. Tanto como su belleza, que enamoraba antes y lo hace ahora también.

Día 0.

Peso: creo que he vuelto a pasar mi PMA (Peso Máximo Autorizado). Llevo quince días descontrolada por factores externos así que empezaré de nuevo a reflexionar.

Fuerzas: flaquean y mucho. No puedo decir lo contrario.

Ejercicio: el mínimo e indispensable, o sea, nada. Esto también hay que cambiarlo.

Motivo: Esa edad en la que tienes barriga y los demás creen que estás embarazada.

Son los daños colaterales de estar gorda. Así, sin más. Una tiene barriga ya de por sí y realmente hay épocas en las que aumenta su tamaño. Yo hago por reducirlo pero a veces los intentos son pésimos y obtengo un resultado cero. He sufrido muchas historias en torno a mi barriga pero la más sorprendente fue la de sentirme embarazada sin estarlo. Ya ha pasado tres veces que intenten dejarme el asiento en un transporte público por creer que llevo un feto entre mis michelines. Siempre recordaré la primera. Yo viajaba en la odiada línea 5 del metro de Madrid. La línea verde, la que más apesta. Había pasado un día en la terraza de una amiga y llevaba un vestido negro de verano monísimo pero con un corte justo debajo del pecho. Yo pensaba que me quedaba genial. Tenía escote y podía lucir canalillo, era largo hasta la rodilla y podía tapar mis piernas y, por último, su color negro estilizaba mi redondeada figura. ¿Podía pedir más siguiendo los consejos de cualquier experto en moda XL, o sea, casi nadie? Realmente no. Cual fue mi sorpresa cuando entré al vagón con mis cascos escuchando a Madonna a viva voz reventona de oídos, me quedé en pie y un señor amabilísimo me dijo: “Señora, siéntese aquí, por favor”. Entendí que me hablaba a mí aunque no lo escuché muy bien por el volumen de mis cascos, así que me quité uno y lo miré. “Señora, le digo que se siente aquí por favor”. No entendía nada. Contesté: “No señor. Tranquilo. No pasa nada”. Dijo: “No señora, por favor se lo pido, siéntese”. Seguía sin entender nada hasta que vi como retiraba sus ojos de los míos y bajaba hasta mi barriga. Espeté: “No. Me quedo aquí. Gracias”. Me puse los casos y entré en un estribillo de pensamientos. WTF!!! Este señor cree que estoy embarazada dios mío es culpa del vestido del lacito que tiene debajo del pecho pero si pensé que me quedaba bien y me hacía más delgada dios todo es culpa de los 30 claro piensas que puedes ser mamá pero no lo eres te has bebido un mojito y tu vida es de una quinceañera estás estudiando un máster y piensas en qué modelo de hym te vas a comprar no no puede ser todo es culpa de mis ideas de moda XL muerte a los vestidos cortados al pecho. Y así sin más, seguí en el vagón deambulando por mi mente hasta que me acordé de Raquel Mosquera y su embarazo disimulado. ¿Será que las gordis tenemos ya el hueco hecho para el bebé? No lo sé pero lo veo como una ventaja. Total, mi barriga ya está estirada así que un embarazo lo recibirá con normalidad. No como una fuente de estrías de por vida.